Sensaciones desconocidas, deseos difíciles de controlar y explicar, necesidad de sentirte.
Tiempo…acortando el tiempo…marcando el calendario y este calor que parece quemar las entrañas, la conciencia, el sentido común.
Manos, piernas, brazos, dedos, un amasijo de huesos y piel descubriéndose, descubriéndote, descubriéndome.
Un hallazgo tu cuerpo, tu respirar, tu aliento, perderme en tu mirada, un viaje sin retorno y abandonarse a no saber a ciencia cierta nada, absolutamente nada.
Y aun así, seguir adelante en el juego, sin rendirse, nunca un no por respuesta, un gemido que dice todo lo que no se ha dicho y al final tú…siempre tú.
No cedas, no cederé, solo un paso atrás está permitido, no dudes, no dudaré…