28 abril 2012
Vestida de melancolía
Hacía tiempo que yo no pasaba una noche así, vestida de melancolía y perfumada de tristeza. En la piel un color apagado, la mirada perdida y por compañía el silencio.
La única luz de la habitación, la llama de una vela, dentro de una cajita de cristal.
Desde ayer me ahoga mi propio yo, el entorno, la claridad del día, no quiero que amanezca, quiero seguir así, a oscuras, parece que estando así, quedo ajena al mundo.
Hoy al lavarme las manos, y ver como se perdía el agua en el desagüe, tras resbalar entre mis dedos, pensé en ti y he sentido resquebrajarse algo dentro de mi alma, no me he atrevido a levantar la cabeza y mirarme en el espejo…¿para qué?, ya sabía lo que estaba pasando.
Que insignificante puede resultar una lágrima, mezclada con el agua.
Y tantas preguntas golpean mi cabeza y con ellas, la mala costumbre de responderlas yo misma y tal vez sean respuestas equívocas, pero son las únicas que tengo y no ayudan mucho.
Malos tiempos para alimentar sensaciones, las tuyas y las mías.
Está visto que este invierno, terminará por helarme de nuevo el corazón, pensé que le ganaba la batalla, pero me he equivocado. Su niebla es espesa y ya no sé hacia donde voy, tengo la sensación de estar andando en círculos y estoy cansada.
No sé qué decir, no sé qué hacer, ni sé si es mejor callar o tal vez hablar, pero hablar…¿de qué?, si no sé qué decir.
Mis palabras suenan decadentes y gastadas, faltas de alma, creo que me he cansado de escucharme, todo me suena igual.
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