04 noviembre 2010
01 noviembre 2010
30 octubre 2010
No puc oblidar...

Potser no em sabré explicar, es dificil confesar que res m'ha canviat.
No queden motius per dir, que una historia no te fi, quan tot s'ha extingit.
No puc oblidar cada segon, cada sensació, cada racó, no puc oblidar, que tu em vas dir mai.
No puc oblidar la teva olor, cada pas que faig no te retorn, no puc oblidar, no puc oblidar.
Potser no tingui sentit, esperar-te un altre nit que tornis amb mi.
Potser avui acavi el món i no em quedin més raons, l'esperanza es fon.
No puc oblidar cada segon, cada sensació, cada racó, no puc oblidar, que tu em vas dir mai.
No puc oblidar la teva olor, cada pas que faig no té retorn, no puc oblidar, no puc oblidar.
No es eterna l'esperança, però si avui no tornes seguiré esperant.
Lletra de la cançó de Lexu's "No puc oblidar"
26 octubre 2010
¡¡Me gusta vivir!!
Siempre me he preguntado por qué el otoño invita a hacer visitas a los rincones de mi alma. Será porque el verano termina, y hago como un recuento del año antes de que termine.
Visito la caverna de mi corazón y allí con ternura resigo las cicatrices que en él habitan. Cada año hago un nuevo descubrimiento, las hay que ya cicatrizaron, otras, parece que no quisieran cerrarse, pero esa visita no es tan sólo de cortesía, no necesito guía para llegar hasta ellas, se muy bien en que lugar están. Ya no tienen cara, ni tanpoco nombre, poco importan ya, los rostros de quienes las provocaron y el motivo, tan sólo me importa que se cierren sanamente, el rencor no aporta nada bueno.
Alguna que otra vez, intentan visitarme los motivos que las provocaron, pero se como capear ese terreno, he aprendido a hacerlo, si los dejara volverían a herir y no quiero.
Con los años y con esfuerzo por querer entender y comprender, aprendí que sólo el paso del tiempo es quien de verdad te hace que esas heridas cicatricen, pero ante todo importante es, la postura que adoptas frente a tales situaciones.
Nadie puede asegurarnos, que a nuestro paso por esta vida, estemos exentos de sufrir algún que otro revés, a veces pienso que es la manera que tiene el ser humano de madurar, pero aunque no nos guste, tal vez no haya otro modo de hacerlo.
Aún así…
¡¡Me gusta vivir!!
22 octubre 2010
Aprendimos...

Aprendimos el decoro del fuego, la curiosa simetría de la llama, el calor azul en el centro de los muslos, el rojo flamear en las caderas, la cera dorada de los senos, iluminados desde dentro por la linterna entre las costillas.
Te arrancas de mí como una rama que ansía ser injertada en un árbol frutal, melocotón y pera, ambrosías servidas en bandeja.
Aprendimos que el desgarramiento podía ser unión, que el llamear del fuego, podía ser brasa, que el viejo decoro del amor –morir en el poema dejándole la pluma al amante solitario- era una antigua mentira.
Expulsamos, pues, al ojo maligno –has de ser infeliz para crear; has de ver morir el amor antes de escribirlo; has de perder la alegría para ganar el poema- y reescribimos nuestras vidas con fuego.
¿Ves este manuscrito cubierto de palabras color de carne?
Fue escrito con tinta invisible y expuesto a nuestra llama.
Las palabras aparecieron en él y nosotros nos hundimos el uno en el otro.
Somos tinta y sangre, somos todo lo que mancha. Nos tostamos la piel mutuamente, como si fuéramos soles.
Exponme a la luz;
verás poemas.
Abrázame en la oscuridad;
verás luz.
Grietas
Llegó de puntillas, sin hacer apenas ruido y pidiendo clemencia ante la dureza de sus palabras.
Ella, que todo lo había esquivado desde su torreón, a salvo de que nada ni nadie pudiera o pudiese hacer tambalear aquel muro, construido con tan sumo cuidado, mientras veía la vida pasar con una extraña mezcla de nostalgia y melancolía. Anhelando caricias, besos, abrazos, palabras que de nuevo la hicieran estremecer, pero prefirió mantenerse al margen de todas aquellas sensaciones ya vividas, y cerrar cualquier sentimiento bajo llave en el baúl de su memoria.
Se planteó la vida como un reto. El reto de no volver a sentir, amar, desear, añorar. A pesar de todo, alguna que otra vez, se había preguntado, si aquella era forma de vivir la vida, pero jamás halló respuesta, tampoco le importaba no hacerlo. Había adoptado una postura cómoda, si, cómoda y a la vez cobarde.
Era consciente de que los años se le iban escapando de las manos, muchos años antes de separarse, ya había tenido aquella sensación.
¿Dónde estaba ahora su autosuficiencia? ¿Por qué estaba dudando? ¿Qué la había hecho plantearse de nuevo su forma de vivir? ¿Había bajado la guardia?
Intentaba averiguar en qué momento, había conseguido aquel extraño colarse en el interior de su mundo, nadie había logrado acercarse tanto a ella.
No hubo elogios, ni palabras embaucadoras, tan sólo una batalla encarnizada de palabras a las cuales él, no pidió tregua alguna, aguantó estoicamente todas y cada una de las embestidas de ella y aquella noche, no regresó…
Su noche se hizo eterna, la cama se tornó pequeña, invadieron su espacio planteamientos y dudas ya olvidadas, el tiempo se declaró ausente hasta que el sueño vino a buscarla.
Y por la mañana entre las tostadas y el té… él.
21 octubre 2010
Amantes de banda ancha

¿Quién es? ¿Qué busca? ¿Qué quiere?
En la oscuridad de su habitación, se hace estas preguntas, mientras no puede dejar de imaginar, sus manos sobre su cuerpo.
Extraña sensación, mezcla de odio y ternura, deseo y rechazo, veneno y antídoto, pero todo…para tomar de a poco, para ser saboreado hasta el último suspiro.
Sabe que puede prescindir de él, pero… ¿quiere hacerlo?
Le vence su voz, su respiración, cada jadeo, cada gemido, cada suspiro, es una serpiente que la envuelve y la arrastras cada vez más, hacia él.
Ha dormido apoyada en su espalda, ha dibujado con trazo firme sobre su pecho, la ruta de viaje hacia un mundo de sensaciones, todas ellas aún por descubrir. Se ha evaporado entre sus piernas, jugando a acelerar su respiración, y ¿por qué no?, también la suya propia.
Consigue hacerla acariciar el cielo, con las yemas de sus dedos, para segundos más tarde, abandonarla y hacerla descender hasta lo más profundo de los infiernos, donde el calor le abrasa las entrañas, donde sus dedos ya no son suficientes, y recurre a objetos con formas fálicas, evocando que de repente, se conviertan en él.
Aún así juegan el mismo juego, tan sólo son…
Amantes de banda ancha.
No me olvido de ti.

Si, te echo de menos, a cada día que pasa, a cada instante. Las ausencias no pueden vestirse con ausencias, aún así lo intento con recuerdos, pero tú sabes igual que yo, que no es lo mismo.
Nos quedaron tantas cosas por decir, por descubrir y compartir, que ahora no sé qué hacer con ellas. Y sé que no regresaras, sé que no vas a volver, pero aún sabiéndolo…
te sigo echando de menos.
Si cierro los ojos y busco en uno de los estantes de mi memoria, soy capaz de rescatar tu voz y consigo que se haga más llevadera tu ausencia, pero aún así…te sigo echando de menos.
Puedo sentir la fuerza de tu mano sobre mi hombro, cuando a veces algo me preocupa, y si, sé que estás aquí, que me acompañas en noches de desvelo, como esta, como tantas otras noches pero… te sigo echando de menos.
¿Sabes?, tengo la sensación de no haberte dicho tantas veces como habría querido, que te necesitaba, que te quería, que me harias falta siempre, que siempre estuviste cuando más te necesitaba, pero ahora, de poco valen ya las palabras y el sentir, cuando ya no puedo hacer ni decirte nada, más que recordarte y retenerte en ese estante de mi memoria.
Te quiero papá.
20 octubre 2010
Despertar...

Me desperté y estabas allí
A mi lado, en la noche.
Tomaste mi mano y calmaste mi temor
La oscuridad se volvió luz.
Me desperté y no te vi
A mi lado como antes
Saltó mi corazón en tu busca para encontrarte
Sentirte cada vez más cerca
Sentir tu amor una vez más.
Tu fuerza me ha hecho fuerte
Aunque la vida nos destrozó.
Y ahora, cuando la noche se torna larga
El amor brilla en mi corazón…
Tu amor brilla en mi corazón.
15 octubre 2010
Faltará tiempo...

El capullo de una rosa blanca solitaria, acariciada por el viento. El viento se detiene y la rosa empieza a abrirse lentamente
Una abeja se posa sobre ella, de nuevo la brisa acaricia dulcemente y ella muestra toda su plenitud, abriendo todos y cada uno de sus pétalos.
A lo lejos un camino en la noche, bajo un cielo claro, que conduce hasta una casa. Tan solo hay luz en una ventana. Una luz tenue, casi imperceptible.
Dos cuerpos desnudos sobre un lecho. Brazos que abrazan, piernas que se cruzan entre ellas, manos que acarician cuerpos desnudos, miradas fugaces, besos que parecen, el último aliento de vida.
Inquietud
Deseo
Anhelos
Respiración entre cortada, casi inexistente
Gotas de sudor resbalando por la espalda
Latidos acelerados
Bocas que se buscan
Todo con un mismo fin...
Compartir cuerpo y alma, para al fin abandonarse, dejarse llevar y llegar a lo más próximo, de perder el sentido de la realidad.
¿Y el tiempo?
Faltará tiempo
Coelho
Pasan cuatro minutos de las tres y media de la mañana. Como desde ya hace varios meses, me cuesta mucho dormir, incluso cuando me vence el cansancio, tras dormir dos o tres horas, vuelvo a estar despierta.
Aprovechando estos momentos de insomnio, que mi ordenador sufre una avería, y qué desde hace tres días no tengo contacto alguno con el mundo exterior, exceptuando, las tardes en la playa y la llamada nocturna y puntual de mi madre para saber como estoy, he decidido repasar los mails que se acumulan en mi carpeta de “cositas”, donde guardo correos electrónicos, porqué el día que los recibí, causaron en mi algún tipo de sentimiento, otros los guardo simplemente por las imágenes, otros porqué hay alguna reflexión de mi querido y admirado Gabriel García Márquez. Pero no es de él de quien quiero hablaros.
La primera vez que llegó a mis manos algo de su obra, fue El Alquimista. Recuerdo que era jovencita y no comprendí muy bien su mensaje, debo confesar que no he vuelto a leerlo y tal vez debiera hacerlo. Pero precisamente leyendo un mail que hace unos días me ha mandado mi amiga Lucy, desde el otro lado del charco y que aún no había abierto, me he puesto a escribir estas líneas.
Cierto es, que la musa aparece cuando menos la esperas. Ella no entiende de horarios, ni de obligaciones del día siguiente. Ella llega y tienes la opción de aprovechar su presencia o dejarla ir, sin saber con exactitud cuando volverá.
¿Porqué tenemos esa mala costumbre “al menos yo si la tengo”, de aferrarnos al pasado? Es como si nos costara despegarnos de las cosas, de las situaciones, de las personas. Paulo Coelho, habla de cerrar capítulos, de cerrar puertas y ventanas, para comenzar de nuevo, de dejar de formar parte de aquellos que no quieren que formemos parte de sus vidas, de no vivir de recuerdos, de no estar esperando con la excusa de un “quizás vuelve, quizás vendrá, tal vez llamará”
¿Nunca habéis tenido la sensación, de ser meros espectadores de vuestra propia vida? Yo si, porqué no reconocerlo.
¡Pensadlo tan solo por un instante!
Vivimos de recuerdos, aferrándonos al pasado, simplemente porque fue mejor que el presente, y en vez de intentar hacer algo al respecto, nos lamentamos día tras día sin hacer nada por cambiarlo, hasta que llega el momento en que algo ocurre y nos hace reflexionar.
No puedes vivir eternamente pensando en la época de la adolescencia y querer seguir siendo adolescente, a los cuarenta. Ni a los veinte, pretender seguir siendo niño. Pero tampoco significa que tengas que envejecer, porqué ya pasaron ciertos años desde el día en que naciste.
Yo soy la primera, que aún hoy por hoy, sigo cuidando de aquella chiquilla de largas trenzas, uniforme azul marino y calcetines hasta las rodillas, que iba a la escuela.
Intento mantenerla viva, puesto que el día que ella muera, pocas cosas ya me quedaran por vivir, más que despedirme de mis hijos.
Mi casa está llena de hadas y duendes, velas e incienso, que prendo cuando todos duermen ya, y la casa se queda en silencio.
Es entonces cuando hago el repaso del día, y lo primero que miro, es cuanto tiempo les he dedicado a los chicos, todo lo que he compartido con ellos. Al fin y al cabo, son ellos los que facilitan más de la mitad del sustento de mis alegrías.
Supongo, que los que empezáis a conocer mis textos y para los que llegáis por primera vez hasta ellos, os debéis estar preguntando “¿hasta donde nos quiere llevar esta vez?”
Después de diez años de amistad, o al menos eso fue todo lo que yo ofrecí, pues es un sentimiento que atraviesa el alma, hoy, tras leer a Coelho, cierro una puerta. Una puerta, que abrí con todas la consecuencias que podía ocasionar dar amistad.
No es por despecho ni por orgullo. Quizás siempre he pecado de poner la otra mejilla, y no creo que a mis casi cuarenta años ahora vaya a cambiar. Pero si es cierto que con los años uno termina por aprender, o quizás no, no lo sé.
He aprendido a decir “Basta”, he aprendido a decir “No”, he aprendido a apartarme de aquello o aquellos que no me hacen bien, ni me aportan nada positivo, a elegir y a escoger qué o a quién quiero a mi lado, a decirlo claramente y en voz alta, sin verme en la obligación de tener que dar una explicación, a no ser, que yo quiera darla.
Soy responsable de mis actos, y por consecuencia, de las repercusiones de estos.
No soy un trozo de carne que pueda subastarse.
Señores, la época de venta de esclavos terminó hace tiempo.
Sé que muchos ni tan siquiera se tomaran la molestia de leer mis palabras, otros tal vez, se paren a pensar en ellas, tras leerlas. En todo caso, yo he aportado mi granito de arena compartiéndolo con todos vosotros, como siempre, para mí, es un placer hacerlo.
Un abrazo para todos aquellos que en un determinado momento de sus vidas, decidieron dejar de mirar atrás, y cambiaron aquello que no les gustaba de su presente.
13 octubre 2010
La sombra de quien solía ser
Mírame ahora
La sombra de la mujer que solía ser
Mira a través de mis ojos
Y verás a través de años de soledad
Aquellos tiempos en mi vida
En donde no podía perder
Un simple juego
Y lo que menos tenía
Era fama y dinero
Pero el sueño parecía terminar
Tan pronto como había empezado
¿Cómo iba a saberlo?
La última cosa que tenía en mi mente
Fue el cierre al final del show
La sombra de una mujer solitaria
Ya no siente a nadie más
En la sombra de una mujer solitaria
Puedo verme a mi misma
Buscando en ninguna parte
Pero el sonido del público
Cuando viene a verme
Ya no es el mismo
Y lo gracioso de todo eso
Es que ya no puedo recordar mi nombre
Pero me aferraré a una esperanza
Hasta que no pueda sostenerme más
Nunca más
Y por todo lo que me aclamen
Estoy completamente sola
Mirando a través de la puerta
La sombra de una mujer solitaria
Ya no siente a nadie más
En la sombra una mujer solitaria
Puedo verme a mi misma
Mírame ahora
La sombra de la mujer que solía ser
Adagio de ausencias
Me pregunto
que intenta decirme el viento
son los acordes de
mi eterno adagio
de ausencias.
Otros acordes de sirenas.
Y me quedo al ocaso,
Tan sólo la vida que emana
A través de esta pequeña ventana,
que es la pantalla de mi ordenador.
Tu presencia, breve brisa.
Se agiganta,
tras una sombra enclaustrada,
levemente iluminada,
que se enfría en la distancia.
Cuando tú apagas la luz
y ya nada queda,
tras la ventana,
regresa a mi el eterno…
Adagio de ausencias.
Time Lapse

Percepción…………………Realidad………………..Infinito…………………..Nada
………………………………………….Un lapsus de tiempo………………………………….
Cuantas veces, hemos estado sentados los unos en frente de los otros, y jamás conseguimos vislumbrarnos y ahora, de repente, surgís de la nada con el convencimiento de que erais vosotros a quienes estábamos esperando. Erais vosotros quienes ibais a tratar de hacernos la vida más fácil y cómoda.
Hay cosas que acaban llegando tarde. Hay cosas que llegan cuando ya no hay nadie. Hay cosas y cosas en que ya son absurdas esperar.
Un espacio con una discontinuidad continua, un momento en que quisiéramos prolongar lo vivido, e inevitablemente, se convierte en discontinuidad, cuantas veces hemos querido que el reloj se detuviera por resultarnos agradable lo vivido bajo unas circunstancias o al contrario, que las horas pasaran más rápido por la dureza o crueldad del momento.
El tiempo, eterno, indestructible, aliado o enemigo, insufriblemente por más que lo deseemos, no se detendrá, no pasará más rápido.
Soñamos caricias no recibidas, creemos ver sonrisas en la cara oculta de la Luna, mientras el tiempo indestructible a su paso, no se detiene, vemos como en la oscuridad de la noche se alejan siluetas de nuestro pasado y presente. ¿Nos las devolverá el futuro?
Extrañamos si, ¿pero qué? ¿Un momento? ¿Un instante de ese momento? ¿La persona que ocupó ese instante, de ese momento? o ¿Tan sólo, es el conjunto de esos factores sumados o restados al tiempo?
Aún dolorosos, nos aferramos a ellos, porqué en nuestro dolor, tan solo pretendemos hacer de un tiempo discontinuo y convertirlo en continuo.
Candlefire
Pasamos por la vida despacio, sin hacer ruido y de puntillas, por miedo a despertar los fantasmas del pasado, sin apenas disfrutar el presente y con la incertidumbre del futuro. Tratando de escoger, que cara nos toca poner hoy.
Cuan absurdos llegamos a ser. Nuestras vidas cabalgan a caballo, entre el pasado que sabemos lo que nos dio y el futuro incierto. El presente no existe, no podemos considerar que el día de ayer es presente porqué ya pasó y pertenece a nuestro pasado.
Cuando empezamos a caminar por un sendero, el paso que damos hacia delante inmediatamente pasará a formar parte del pasado, y el siguiente que des será incierto. No sabemos si el terreno será firme o si caeremos, pero no podemos quedarnos quietos, hay quien viene detrás de nosotros pidiendo paso.
Quieta

Si ya sé… que mis huesitos no están para hacer lo que estoy haciendo, pero no he podido evitarlo.
Anoche a las diez ya estaba en la cama, con un dolor intenso y esperando que el relajante muscular hiciera su trabajo, o bien calmarme o dejarme dormida. Creo que fue lo segundo. Este dolor, que parece haberse convertido en un cuervo que me acompaña a todas partes, desde hace ya demasiados días.
Aún hace calor por las noches, y prefiero dormir con la puerta del balcón abierta, la persiana a medio cerrar y una colcha sobre la cama por si refresca de madrugada. Y ha sido eso, lo que me ha permitido escuchar el tintinear de las gotas de agua en la barandilla.
Como uno de mis gatos me he levantado a oscuras, conozco muy bien mi casa y siempre he tenido la habilidad de moverme sin tropezar, con las luces apagadas. Antes era peligroso, siempre podías pisar algún cochecito, de la última carrera de los chicos, pero hace tiempo que dejaron esos juegos, los años pasan para todos, incluso para ellos.
He mirado que no entrara agua por ninguna de las ventanas, y he bajado las persianas.
Neve me sigue allí donde voy, pero esta vez lo he dejado en casa.
He cogido mis llaves y he subido al terrado. Tan sólo al abrir la puerta, ese olor a tierra mojada, creo que revitaliza a cualquiera y dejando las sandalias en el descansillo, he salido fuera.
Las gotas han empezado a mojar la piel despacio, parecía que el cuerpo llorara. Las he sentido resbalar por mis hombros, bajar por mis brazos, hasta llegar a las puntas de mis dedos para caer al suelo. Me he mantenido quieta, con la cabeza inclinada hacia atrás, todo lo que este maldito dolor me permite, para poder sentir el agua acariciar mi rostro. Mis pies se han quedado fríos y mi camisa se ha ido pegando al cuerpo, como si de una segunda piel se tratara…
Treinta minutos…treinta minutos de sentir. De sentir que aún estoy viva, de sentir algo más que el efecto de un calmante, de sentir que a pesar de mis casi cuarenta y un año, me siguen apasionando las mismas cosas, de cuando tenía diecisiete…
Estar inmóvil bajo la lluvia.
PD: Sigue lloviendo con intensidad.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)